INTRODUCCIÓN AL SUFRAGIO UNIVERSAL EN ESPAÑA I

Imagen

En este apartado, voy a introducir la historia del sufragio en España hasta la instauración del sufragio universal masculino. Primero trataremos algunos conceptos para seguir fácilmente la explicación y veremos un poco de historia de España: reyes, jefes de gobierno o formas de Estado en distintas épocas, ya que es importante conocer la historia y la sociedad del momento para entender el porqué de algunas situaciones. El término sufragio deriva del latín suffragium y se refiere al derecho de participar en un sistema electoral para elegir a los candidatos que los representarán en su nación. El concepto sufragio también se ha utilizado como sinónimo de voto per se, el cual describe el gesto, papeleta u objeto con que se expresa. Existen diferentes tipos de sufragio. Así, el sufragio activo sería el derecho a voto del sujeto, es decir, el elector, para elegir a sus representantes; y el sufragio pasivo, el derecho del sujeto a ser elegido para un cargo público, su elegibilidad. No obstante, a lo largo de la historia ha habido determinados grupos de personas o colectivos a los que se les ha negado su participación en el voto; a saber, los esclavos, los negros, las mujeres, los discapacitados tanto físicos como intelectuales, los presos, los pobres y un largo etcétera. Esta privación se debía a la existencia de ciertos requisitos o restricciones económicas, sociales o incluso a nivel de instrucción o educación en el censo electoral. Asimismo, existían sistemas electorales como el sufragio restringido o censitario, por el cual solamente aquellos hombres que aparecieran en una lista o censo podían votar, generalmente en función de las propiedades inmobiliarias que poseyeran, la renta, el estado civil o la clase social a la que pertenecieran. Posteriormente se abolen las restricciones por razones económicas. Sin embargo, surge el sufragio calificado, que reemplaza al anterior. Se trataba de restricciones por razones académicas o educativas por las cuales solo podían votar los hombres “alfabetos” o letrados, es decir, los que sabían leer y escribir. Esto se debe a que existía por aquel entonces la asunción de que la propiedad estaba relacionada con la riqueza o los bienes y esta, a su vez, con la capacidad de una persona para votar (“capacidad política”). Más adelante, en algunos países se instauró el sufragio universal masculino: derecho a voto a todo hombre que cumpliese con las condiciones legales (e.g. mayoría de edad). Aunque no todos los países del mundo lo llevaron a cabo, este sistema electoral se ha contemplado como un puente entre el sufragio censitario y el sufragio universal, un estado en la evolución de la democracia. En España, por ejemplo, hubo un proceso de avances y retrocesos. Durante el periodo isabelino (1843-1868) no se cuestionaba el sufragio censitario. Únicamente se debatía el mínimo de renta para que una persona pudiera votar (ser elector). Algunos diputados progresistas cuestionaban esta práctica, a lo que los moderados alegaban que debía haber un control estricto en la selección de electores, puesto que las personas de renta baja y/o propiedad eran “fáciles de corromper” al no ser independientes. El sistema de sufragio universal masculino no se estableció hasta finales del siglo XIX con la Revolución Gloriosa o Revolución de Septiembre de 1868. Ante el descontento de la población por las políticas autoritarias y dictatoriales del general Ramón María Narváez y de su sucesor Luis González Bravo durante el periodo isabelino, junto a la crisis económica de 1866, se produjo una sublevación militar por parte de los generales Francisco Serrano y Juan Prim apoyada por la escuadra militar del almirante Juan Bautista Topete. La reina de España, Isabel II de Borbón, fue derrocada y enviada al exilio junto a su hijo Alfonso XII. Esto supuso el fin del Antiguo Régimen que dio paso al comienzo de una era más progresista: el Sexenio Democrático (1868-1874). España vivió el primer régimen democrático que – como su propio nombre indica – duró únicamente seis años. La Constitución de 1869 fue la más liberal redactada hasta el momento. Durante ese periodo, se estableció un Gobierno provisional de mano del regente Francisco Serrano a la espera de encontrar un nuevo monarca para España. Se convocaron elecciones generales y se produjo una ampliación en el censo electoral. Este régimen democrático en España se mantuvo durante muy pocos años: primero con el reinado de Amadeo I de Saboya, monarca entre 1871 y 1873 y, después, con la Primera República (1873-1874). Este intento fallido de democracia supone un paso atrás: surge la Restauración Borbónica (1874-1931) y la vuelta al sufragio censitario del periodo isabelino. Alfonso XII reinará en España en los próximos 10 años (1874-5 -1885) bajo un régimen político conservador liderado por Antonio Cánovas del Castillo. A pesar de la disposición de Alfonso XII para mejorar el espíritu de España, favoreciendo la cultura, el arte y el intelecto, los derechos electorales conseguidos en la Constitución de 1869 no se mencionan en la de 1876. De esta forma, se vuelve a incorporar el sufragio censitario masculino en una nueva Ley Electoral de 1878. La formación académica y la riqueza volvían a ser un requisito indispensable para formar parte en las elecciones. Pocos años después, en 1890, tras la muerte de Alfonso XII, su hijo Alfonso XIII hereda la corona. Bajo el entonces actual gobierno liberal de Sagasta – conocido como el Parlamento Largo de Sagasta – se crea una nueva Ley Electoral en la que se reestablece el sufragio universal masculino tras ciertos debates polémicos entre liberales, conservadores y republicanos. Sin embargo, a pesar de la aprobación de esta ley, la manipulación electoral de la Restauración siguió existiendo. A partir de este momento, todo español varón mayor de 25 años podía votar siempre y cuando estuviera en el censo y no estuviera incapacitado.                                                           

PATRICIA DÍAZ

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *