PRESENTANDO NUEVO ÁGORA.

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EL AGUA, UN RECURSO DE NECESIDAD UNIVERSAL E INDEFINIDA.

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En 2009 la ONU reconoció “El derecho al agua potable y al saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”. No cabe pues la discriminación en ningún sentido. Todas las personas tienen derecho a disponer de agua suficiente, salubre, accesible y a un precio asequible para su uso personal y doméstico. El agua es sinónimo de salud pública, si no la hay es sinónimo de enfermedad y muerte. Actualmente hay millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso al agua potable. Países pobres, grupos indígenas o regiones en proceso de desertización, donde la sequía se ceba con ellos y en algunos casos la tecnología para potabilizar el agua no existe. El agua requiere una buena gestión, una gestión sostenible, porque hay poca. Del total de agua dulce en el mundo el 68% está en forma de hielo, el 30% es subterránea y el 2% restante está en los ríos y lagos. En las regiones meridionales que están en curso de desertización, cómo es el caso de España, es vital educar sobre el Medio Ambiente, no solo en colegios sino haciéndolo extensivo al ámbito familiar; de ello va a depender la calidad de nuestras vidas en el futuro. Ya no se trata de ahorrar litros de agua, que sí, sino de ahorrar gotas, ese es el extremo en el que nos encontramos. De abrir el grifo el tiempo justo, evitar los goteos de cisternas y grifos. La calidad del agua también se consigue evitando verter por los desagües aceites y sustancias químicas que dificulten su posterior depuración: el agua depurada se utiliza para el riego de cosechas. Es aconsejable beber agua del grifo y no de botellas de plástico, porque éstos en gran parte llegan al mar a través de los ríos. Todos los océanos de nuestro planeta están contaminados de plásticos y con ellos los peces y aves marinas: ¡No más plásticos! Los trasvases de agua desde ríos de regiones con agua son instrumentos para luchar contra la desertización a la que nos lleva el cambio climático. La investigación científica colabora con el desarrollo social y la sostenibilidad del medio hídrico. Según los datos de la Water  Footprint  Network la huella hídrica de los consumidores de agua en España es de 6.700 L./día, a esto hay que unir que un tercio de los alimentos producidos en el mundo van a la basura, se desperdician, lo que afecta directamente a la carestía de agua dulce. Si hay un lugar en España donde hay mayor concienciación para gestionar bien el recurso hídrico ese es el sureste. La huella hídrica es un indicador global del uso y consumo del agua, lo que permite lograr una gestión más eficiente y mejorar la calidad de residuos que se devuelven al medio ambiente. Hay agricultores que disponen en sus fincas de sensores hídricos que controlan el agua de lluvia caída sobre el terreno y por otro lado miden el agua de riego utilizada para las necesidades de su explotación agrícola. En 2016 entraron en vigor los 17 ODS (Objetivos para el Desarrollo Sostenible) para cumplir los compromisos de la Agenda 2030, que señalan la iniciación de un cambio muy importante en la gestión actual del agua. El análisis hídrico contribuye de manera concreta a garantizar agua limpia y saneamientos para todos e indirectamente coopera con el fin de la pobreza,  con la producción y consumo responsable, así como acción positiva por el clima. La correcta gestión del agua es el gran desafío de este siglo XXI y de los venideros. 

J.D.

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